CINEFACTOS: 45 CURIOSIDADES, SECRETOS Y ANÉCDOTAS DE LA PRODUCCIÓN DE “EL PADRINO”

“Creo en América. América hizo mi fortuna”. Cuarenta y cinco años después de su estreno, las palabras con las que se inicia “El Padrino” siguen vigentes en el recuerdo de los cinéfilos. Una y otra vez, invitan a los espectadores a sumergirse en el mundo de la familia Corleone. Un mundo que, por la maestría con la que es retratado, ha pasado a convertirse en el escenario de la película que la mayoría de los críticos suele poner a la cabeza de las mejores jamás hechas en la industria. De hecho, hace algunos años el filme había sido elegido como la segunda película con el mejor guión de la historia del cine por el Sindicato de Guionistas de América, únicamente detrás de ‘Casablanca’.

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Nunca nos saciaremos de ofertas que no podemos rechazar, de naranjas que simbolizan la muerte, de retorcidas intrigas familiares, de grandes masacres orquestadas en montaje paralelo… En resumen: nunca nos cansaremos de El Padrino. Y para celebrar esto, a continuación, recordaremos 45 curiosidades de la grabación de este clásico de la cinematografía.

Una deuda a pagar…La película está basada en el libro del mismo nombre, obra del escritor italoamericano Mario Puzo. Aunque en el momento de su lanzamiento la novela fue todo un éxito, irónicamente a Puzo no le gustaba; incluso declaró que solo la escribió con el afán de ganar dinero y poder pagar una deuda que le iba a costar sus piernas. mario-puzoPuzo conoció en la primavera de 1968 a Robert Evans, productor ejecutivo de la Paramount Pictures en ese tiempo, y le ofreció los primeros borradores de una futura obra que tentativamente se llamaría Mafia; Evans le compró los derechos de la novela a Puzo por 12.500 dólares. Después de la salida y éxito de la novela, ahora titulada El padrino, en abril de 1969, la Paramount Pictures decidió llevarla a la pantalla grande y convertirla en la típica película de gánsteres; la casa productora veía en esta película una mera explotación comercial del best seller de Puzo.

Un sabor italiano…A pesar del gran éxito de la novela, los directores de los estudios no querían realizar el proyecto ante el fracaso de películas de corte similar como The Brotherhood, dirigida por Martin Ritt en 1968 y protagonizada por Kirk Douglas. Sin embargo los ejecutivos Peter Bart y Robert Evans creían que el fracaso de éstas se debía a que eran realizadas por “italianos hollywoodenses”, y para que la película tuviera éxito, a lo que Evans se refirió como “que se pudiera oler el spaghetti”, debía ser hecha por italo-americanos, aunque en una clara contradicción a esta idea eligieron a Albert “Al” Ruddy para producirla. Inicialmente se planeó como una producción clase B, de bajo costo y sin mayores pretensiones. Pronto Charles Bluhdorn, el empresario austriaco-estadounidense dueño de la Gulf & Western (que compró a la Paramount en 1966) y benefactor del proyecto, y Stanley Jaffe, presidente de la Paramount, comenzaron a entrevistarse con diversos directores para el proyecto y, ante la negativa de éstos, contrataron a Francis Ford Coppola, un italo-americano de 31 años que solo había dirigido un puñado de películas.

hqdefaultUn trabajo de encargo…En realidad, Francis Ford Coppola no quería dirigir El Padrino. Lo que pasó fue no le quedaba más remedio: con 31 años y una carrera en el mundo de la serie B, el director estaba endeudado hasta las cejas por haberle producido THX-1138 a su amigo George Lucas, con lo que aceptó dirigir un filme que había sido rechazado por Sergio Leone y Peter Bogdanovich.

El guión un trabajo en equipo…Cuando el productor del filme, Albert S. Ruddy le comunicó a Mario Puzo que Coppola sería el director del proyecto, Puzo comenzó a trabajar inmediatamente en el guion de la película, a sugerencia del propio Ruddy, Coppola trabajó en conjunto con Puzo en la adaptación de la novela. La pareja escribió un guion por separado, el director se la pasaba todas las mañanas escribiendo en una mesa del Café Trieste de San Francisco, mientras que Mario lo hacía en su oficina en Los Ángeles, aunque siempre se mantenían en contacto.19 Al final este proceso dio como resultado un guion de cerca de 163 páginas para una película de aproximadamente tres horas de duración.19 Para no provocar más problemas, como los que antecedieron al inicio de la producción, el autor y el director deliberadamente eliminaron del guion todas las referencias a la palabra “Mafia.”

fEt4wOn.jpgRecortes de palabras…Para asegurarse que fueran incluidos todos los eventos principales de la novela, Francis Ford Coppola optó por arrancar las hojas de cada uno de los hechos principales del libro y pegarlos en un cuaderno de notas, además en cada una de ellas realizó anotaciones en los márgenes. A diferencia de lo que ocurre en la novela, el director y el novelista no permitieron dar saltos en el tiempo, como sucede a menudo en el libro, y retomar parte de lo ya contado con un personaje, al contarlo desde el punto de vista de otros personajes y en otras circunstancias. Esto no pudo ofrecer al espectador los antecedentes de los personajes y por lo tanto no se expusieron algunas motivaciones que impulsan a los personajes a actuar como lo hacen. Además Coppola redujo las tramas secundarias y acortó visiblemente el desarrollo de algunos personajes secundarios, como el del sicario de la familia, Luca Brassi, o el del cantante melódico en crisis, Johnny Fontaine – que se ha interpretado como un trasunto de Frank Sinatra-, que tienen más protagonismo en el libro, haciendo que el espectador solo centre su atención en la familia. Conforme leía las páginas del libro, el director descubrió los tintes de tragedia en la historia, y optó por enfatizar dicha característica al máximo, de hecho el propio Francis Ford Coppola mencionó que El Padrino le había recordado la tragedia El rey Lear, de William Shakespeare: En ella se representa el crepúsculo de un rey anciano y la ruptura posterior de su reino por las disputas entre sus tres herederas. De las tres, la menor, la que parece menos preparada, es al final quien vence. El joven Michael – el más pequeño e inexperto de la familia Corleone -, hereda el mando de la familia por los errores de sus hermanos mayores.

robertevansandcoppolaUn productor ‘de la casa’…Robert Evans y el productor Albert Ruddy se la jugaron, pero bien, vendiéndole el proyecto al mandamás de Paramount, Charles Bluhdorn. Este millonario australiano, cabeza del grupo Gulf+Western, había adquirido el estudio en 1966, y era muy aficionado a imponer su ley a gritos y garrotazos. Sabedor de los rumores que vinculaban a Bluhdorn con los altos mandos de la ‘Cosa Nostra’, Ruddy presentó El Padrino de forma muy arriesgada: “Charles, quiero hacer una película fría y terrorífica sobre tus amigos”, le soltó. El magnate casi le suelta una galleta de las suyas, pero dio luz verde al filme.

Una producción de serie B…En números rojos y buscando locamente un taquillazo, Paramount quería una película de presupuesto ínfimo, rodada a toda prisa y en la cual (a fin de ahorrar costes) se trasladaría la historia de los años 40 a los 70. Justo entonces, Coppola comenzó a dar muestras de quién era en realidad: no sólo se empeñó en mantener la época original, sino que celebró su nombramiento como director con un crucero en transatlántico. Acaparando para él solo el restaurante del navío, Francis comenzó la escritura de un guión que costaría mucho más de lo previsto: finalmente, la película requirió el equivalente actual a 27 millones de euros, a lo largo de 6 meses de rodaje.

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Un difícil inicio…El primer día de producción fue oficialmente el 23 de marzo de 1971 con un presupuesto inicial de cerca de un millón de dólares. Tres semanas después de empezado el proceso de la cinta, aún había cuestiones fundamentales por resolver: el presupuesto, el reparto, las locaciones y en qué época se situaría la acción. El director solicitó a la compañía ochenta días para filmar la película, cosa a que accedió el estudio y le otorgaron, aunque solo se emplearon. En pleno desarrollo conceptual, los problemas entre los ejecutivos y el novato director salieron a flote, Coppola quería ser fiel a la novela, haciéndola de época y filmándola en Nueva York, lo que al final elevó considerablemente todo el costo del diseño de producción y llevó a la Paramount a gastar seis veces más de lo esperado (aproximadamente $6.2 millones de dólares). Cuando se comenzó a rodar la película los problemas no disminuyeron, se vinculó a la filmación con la Mafia y se acusó de que pedían “colaboraciones como técnicos consultores”. La polémica se incrementó cuando el papel de Luca Brassi le fue otorgado a Lenny Montana, un ex luchador que durante un tiempo se le vinculó con la familia Columbo. Mientras tanto en el interior de los sets, Gordon Willis tenía diferencias constantes con Francis Ford, criticando su poca experiencia en el plano.

2¿En qué ‘padrinos’ de la vida real se basó Mario Puzo para el personaje?…Pues en varios: las conexiones políticas del patriarca y su voz rasposa salieron de Frank Costello mientras que su habilidad para la diplomacia entre mafiosos tuvieron su origen en otro boss histórico Carlo Gambino. Otros fundadores de la ‘Cosa Nostra’ estadounidense, Joe Profanti y el mítico Lucky Luciano, aportaron los buenos modales del ‘Don’ y su condición de capo di tutti capi, respectivamente. Su nombre y apellido, finalmente, fueron una combinación del de Vito Genovese y de una población siciliana que aparece en la película.

1Brando, el padrino que Coppola quería y Paramount odiaba…Tanto Coppola como Mario Puzo lo tenían claro: el actor de ‘Un tranvía llamado deseo’ era el hombre idóneo para encarnar a Don Vito. Pero la productora quería a Laurence Olivier o a Ernest Borgnine. Incluso se oyó hablar del mismísimo Frank Sinatra, el cual conocía el tema a fondo. Brando no era del agrado de la productora Paramount debido al excéntrico comportamiento del actor en sus anteriores películas, el cual lo había llevado a aparecer en portadas de la prensa sensacionalista. Coppola no cedió ante las negativas de la productora y amenazó con dejar el filme si no la protagonizaba Brando, por lo que Paramount propuso al director tres condiciones que, ellos sabían, Brando nunca aceptaría: Primero, no ganaría un sueldo establecido sino que recibiría una parte de las ganancias finales del filme. Segundo, cualquier exceso de presupuesto ocasionado por sus actitudes sería descontado de su parte. Tercero, debía llevar a cabo una audición frente a las cámaras, algo a lo que el actor siempre se había rehusado.

La audición de Brando…Cuando Coppola fue a su casa para grabarle, Marlon se presentó con el pelo largo y vestido de corto. Antes de que el director tuviese tiempo para desmayarse, Brando sacó al actorazo que llevaba dentro: oscureció su pelo con betún y se llenó la boca de papel higiénico, mientras repetía: “Es un bulldog. Parece malo, pero en el fondo es cariñoso”. En esa misma sesión, Brando improvisó la cascada voz del Padrino, y su forma de mover las manos. Fue el propio Brando el que se inventó el aspecto de Vito Corleone, una de las claves del gran éxito de su interpretación. Cuando Coppola enseñó la cinta a Buldhorn, sin revelarle de qué actor se trataba, el magnate exclamó: “¿Quién coño es este viejo? ¡Es fantástico!”. Cabe mencionar que el texto que Brando ensayó en su prueba de cámara es el que abre la película: la conversación entre el funerario Bonasera y Corleone.

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Los Extras De El Padrino…Woody Allen se marcó una broma de altura en Annie Hall, diciéndole a Diane Keaton aquello de “¡Me has dejado solo con dos extras de El Padrino!”. Porque, efectivamente, los tipos con pinta de mafiosos que acosaban al pobre Alvy Singer habían sido extras en El Padrino… Y eran chicos de la ‘Cosa Nostra’: a fin de calmar los ánimos, Coppola empleó a gángsters auténticos en muchas escenas. El mejor caso de todos fue el de Lenny Montana, un campeón de lucha libre que se ganaba un sobresueldo como guardaespaldas de un capo: el director se quedó tan impresionado con él que le adjudicó el papel de Luca Brasi, ejecutor en jefe de Don Corleone. Cuando le tocó rodar su escena con Brando, Montana se puso tan nervioso que no atinó a repetir bien sus líneas… Y a Coppola le gustó, con lo que dio la toma por buena.

“¿Quién es ese Pacino?”…Si los candidatos para el papel de Don Vito dan risa, los actores propuestos para dar vida al benjamín de los Corleone son, directamente, disparatados: desde Robert Redford al muy irlandés Ryan O’Neal, pasando por Warren Beatty, Dustin Hoffman, Martin Sheen y Jack Nicholson . Sin embargo, Coppola no cedió: si ese desconocido actor italoamericano (“Demasiado bajito”, decía Robert Evans) no entraba en el filme, él se largaría.

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“Si no hay Caan, no hay Pacino”…Aunque, con el tiempo, las cosas han cambiado mucho, el actor joven más famoso que participó en El Padrino fue James Caan. El cual, considerado en principio para encarnar a Michael, se hizo con el papel de Sonny Corleone de una forma bastante peculiar: Robert Evans ofreció un ultimátum a Coppola diciéndole que, si Caan no entraba en el filme, Pacino se quedaba fuera. Tras unos cuantos portazos y llantos por parte del cineasta, el trato quedó sellado. Lo cual dejó fuera, no sólo a la opción de Coppola, un tal Carmine Caridi, sino también a otro jovenzuelo que daría mucho de qué hablar en el futuro.

¿Y el resto de papeles?…El de Kay Adams (la mujer de Michael Corleone) fue para Diane Keaton, que hasta entonces sólo había hecho comedia, por delante de Jill Clayburgh, Jennifer O’Neill, Anne Archer, Genevieve Bujold, Karen Black, Cybill Shepherd e incluso Ali MacGraw, esposa de Evans, el productor. El de Sonny Corleone fue sin discusión para James Caan, que también había optado al de Michael. John Cazale se hizo, también sin oposición, con el de Fredo, el otro hermano Corleone. El de Connie Corleone fue para Talia Shire, hermana de Coppola, que se impuso a Maria Tucci, Brenda Vaccaro, Penny Marshall y Julie Gregg. Mamma Corleone, esposa de Don Vito, fue para la cantante de jazz Morgana King, por delante de Anne Brancroft.

40866d162ac793f427b3189b744dac01Otros castings…Robert De Niro realizó el casting sin éxito para el papel de Michael Corleone, Sonny Corleone, el soplón Carlo y el traidor Paulie. Pero le fue prometido ser llamado para la segunda entrega de la saga con el papel de Don Vito (joven). Por otro lao, el famoso Orson Welles pidió interpretar a El padrino; incluso, dijo que perdería peso. Esto no ocurrió, pues Brando ya había firmado el contrato.

Más problemas antes de comenzar a rodar…La polémica y la agitación siguieron al anuncio del proyecto; presentaron protestas la Liga de los Derechos Civiles de los Italoamericanos, senadores del Congreso de los Estados Unidos y legisladores del estado de Nueva York, inclusive se llegaron a recibir amenazas de bomba y auténticas intimidaciones para que no se efectuara el rodaje. Pero se hicieron reuniones y las negociaciones tranquilizaron a muchos de los que protestaban, a los que incluso llegó a convencerse de que participaran en la realización de la película.

No digas la palabra con M…Desde la publicación del libro de Mario Puzo, los principales enemigos de El Padrino no fueron sólo los ejecutivos de Paramount, sino también los propios goodfellas. El capo Joe Colombo a través de su organización-tapadera Liga Italoamericana, presionó públicamente para que la película no se rodase. Entre bambalinas, la cosa fue a más: todos los implicados en la producción sufrieron amenazas telefónicas, y se amenazó con boicotear el rodaje de forma ‘persuasiva’. La insistencia de Coppola en localizar los exteriores en Little Italy no puso las cosas más fáciles, hasta que una reunión entre Al Rudi y el boss arregló las cosas: El Padrino podría rodarse, siempre que en sus diálogos no se mencionase la palabra que empieza con “M”.

The Godfather - behind the scenes (9)Los Corleone ríen los últimos…Tras sus trapacerías contra el rodaje de esta película, no podemos sino considerar justicia poética el final de Joe Colombo: el 28 de junio de 1971, el capo recibió un tiro en la cabeza, que le dejó paralizado durante años, mientras daba un mitin público. Ese mismo día, Coppola estaba rodando la escena de la masacre final. ¿Coincidencia?

La voz de la mafia…Aunque en la película es un personaje secundario, en el libro, Johnny Fontane, uno de los más distinguidos ahijados de “El Padrino”, es protagonista de todo un capítulo. Según reveló Francis Ford Coppola, esta reducción se dio a pedido del cantante Frank Sinatra, en quien se había inspirado Mario Puzzo para crear el rol. Narra la historia que Puzzo decidió tomar la imagen de Sinatra para crear a Fontane luego de que el cantante se presentará en la boda de una de las hijas de un mafioso en Nueva York. En la película, precisamente, Fontane aparece cantando en la boda de Connie Corleone, hija de Don Vito Corleone.

La ira de Frank (Sinatra)…Ya que mencionamos a Johnny Fontane, está bastante claro que ese personaje es un trasunto de Frank Sinatra, ¿verdad? Pues el propio Sinatra era consciente de ello, y no le hacía ni maldita la gracia: ‘La Voz’ tomó medidas legales para detener el rodaje, y cuando una noche Mario Puzo y Al Rudi se lo cruzaron en un night clubal grito de “¡Os voy a partir las piernas! ¿Os pasó el FBI información para escribir el puto libro?”.

Otro mafioso…El personaje del marido maltratador de Connie Corleone también surgió del mundo del hampa: bisnieto de un gángster y protegido del capo Frank Costello, Gianni Russo contrató un equipo de rodaje para rodar una prueba de cámara. A fin de ponerla en manos de Coppola, Russo acudió a una showgirl asiática, a la que vistió de uniforme y envió rumbo a Los Ángeles con la cinta de vídeo. El director dijo que no, así que Russo (quien afirma “haber matado a tres hombres en legítima defensa”) se ganó su papel invocando la ayuda de amigos que habían prestado dinero a Charles Buhldorn. En cuanto a la ragazza, la leyenda afirma que acabó en brazos de Marlon Brando.

Don_VitoEl ‘Padrino’ más felino…Sin duda, la decisión de cásting más imprevisible de la película fue la del gato de Don Vito. Por más que Coppola afirme que incluyó al animal para mostrar las “garras” ocultas en el amable semblante del personaje, la verdad es menos pretenciosa: Brando encontró al micho deambulando por el estudio de Paramount, se encariñó con él y se lo llevó al plató. A Marlon se le debían dar muy bien los animales, porque (aunque eliminados en el doblaje castellano) los ronroneos del felino fueron tan intensos.

¿Cuáles eran las tres reglas básicas de Coppola como realizador?…1) Empezar con el guión acabado. 2) Trabajar sólo con gente de total confianza. 3) Rodar de manera que la productora no pueda cambiarle nada. Coppola reconoció al final que no pudo cumplir ninguna de la tres.

El primer tiro…La primera escena que se rodó fue la de Michael y Kay saliendo con los regalos navideños de los almacenes Best & Co.

Locación, locación, locación…Las escenas rodadas en la casa de los Corleone, que se ubicaba en Long Beach, L.I. se filmaron en Staten Island, los vecinos de Long Island se negaron a participar en la película afirmando que ésta glorificaba a la mafia. La escena en la que es asesinado Sonny se filmó en un aeródromo desierto de Long Island, se fabricó una caseta de peaje de los años 40 y se colocó un gran cartel detrás de éste, no solo para ambientar sino para ocultar un complejo de edificios que se encontraban cerca del lugar de filmación.

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Una película en familia…Coppola consiguió colar a unos cuantos de sus familiares en algunas escenas: además de su hermana Talia Shire y sus hijos Gian Carlo y Roman, su padre Carmine Coppola es el gángster que toca el piano durante el montaje de las masacres de Sonny, su madre Italia Coppola y, por supuesto, a su hija pequeña Sofia Coppola. La futura directora de ‘Lost In Translation’ es el bebé al que bautizan mientras los esbirros de los Corleone masacran a los jefes de las Cinco Familias.

Un rodaje del infierno…En la primavera de 1971, Martin Scorsese acudió a visitar a su amigo Coppola al rodaje de El Padrino en el cementerio Calvary de Queens. Nada más ver aparecer a ‘Marty’, un Francis totalmente deshecho se sentó sobre una lápida llorando, rodeado por los 121 extras y las coronas de flores por valor de casi 50.000 euros que había encargado para la escena del funeral. El comportamiento de Coppola durante este tramo del rodaje era totalmente descontrolado: compraba compulsivamente, se escapaba del plató para realizar reescrituras del guión, y acabó enganchado a las pastillas para dormir que su médico le recetaba. Otros sufrimientos para el director llegaron de manos de los ejecutivos de Paramount, llevándose la palma Robert Evans (en la foto con Coppola). El productor amenazó varias veces a Coppola con despedirle en mitad del rodaje para sustituirle por Elia Kazan: lo único que salvó al director fue el Oscar al Mejor Guión que acababa de recibir por Patton. Cuando la película ya estaba finiquitada, Evans amenazó con llevarse el metraje en bruto a Los Ángeles para montarlo él mismo.

cazaleEl “suicidio” de Coppola…Durante el rodaje de El Padrino, el pobre Coppola las vio venir por todas partes. Para empezar, aguantó carros y carretas del equipo de rodaje, formado por profesionales curtidos que, como Gordon Willis, no le tenían el menor respeto y le tomaban el pelo continuamente. Tras una bronca particularmente intensa en el plató, Francis se encerró en su despacho, cerrando la puerta con tanta violencia que el equipo corrió a buscarle, pensando que se había pegado un tiro.

Lucas, el chico maravilla al rescate…Algunos planos fueron grabados por un amigo del director, George Lucas. Planos testimoniales que ayudan a la claridad de la película como la portada del periódico que compra Michael, por la que se entera de la muerte de su padre.

Gordon arma la gorda…Gordon Willis, el director de fotografía que imprimió a El Padrino su tono tenebrista. Maniático del control y poco afectuoso con el cineasta (a quien consideraba un advenedizo), Willis se desesperaba cada vez que uno de los actores se salía de su marca: sus juegos de iluminación eran tan complejos que un paso en falso colocaba a los intérpretes en puntos oscuros, obligando a repetir la toma. willis“Gordon se comportó como un futbolista en medio de una pandilla de nenazas”, recordó Coppola años después. “Yo era un Hitler”, admitía, por su parte, Willis.

“¡Aquí no se ve nada!”…Pese a los arriesgados experimentos de Willis, El Padrino se rodó bajo un clasicismo absoluto. No se usaron recursos tan característicos del cine de los 70 como zooms o tomas aéreas, y su uso del claroscuro quedó como un hito en la historia del cine. Sin embargo, los ejecutivos no pensaron lo mismo al ver los copiones: “¿Qué pasa aquí, es que llevo aún mis gafas de sol?”, protestó uno de ellos cuando se le proyectó la primera escena.

Hasta las últimas consecuencias…Según Nicolas Pileggi, guionista de Uno de los nuestros, uno de los actores principales de El Padrino se tomó tan en serio la preparación de su papel que acompañó a un grupo de auténticos mafiosos en una misión. El problema: los gángsters habían anotado mal la dirección del soplón al que debían despachar, con lo que volvieron a sus casas con el rabo entre las piernas. Por otra parte, Robert Duvall consiguió que se le invitase a una reunión de ‘chicos listos’. El actor les observó con tanto detenimiento que su contacto le susurró: “No les mires tan fijamente, están sospechando que eres marica”.

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Al Pacino, el tímido…Al Pacino se tomó muy a pecho la parte física de su papel. En una de las escenas más míticas (cuando Michael mata a Solozzo y al capitán McCluskey) puede verse en su cara un gesto de apuro que no tiene nada de artificial. Pacino se había torcido el tobillo, lo que causó retrasos en el rodaje desde la primera semana.

Brando, el corazón del rodaje…El imprevisible Brando se convirtió en el corazón de la película. Pese a su fama de difícil, el actor tomó bajo su ala a sus compañeros más jóvenes, aconsejándoles, cuidándoles y bromeando con ellos. Según recuerdan James Caan y Robert Duvall, el punto álgido del cachondeo llegó cuando Brando y ellos organizaron un concurso de hacer ‘calvos’ en el plató. En palabras de Caan, Marlon se ganó el primer puesto mostrando su trasero a la cámara 500 veces en un día. Marlon Brando trabajó en la película ‘El Padrino’ un total de seis semanas. Brando tenía 47 años cuando interpretó a Vito Corleone, un personaje de 53 años al comienzo de la historia y que fallece a los 62 años.

d4ba46b3bfa88e601db26b5499fefbb0Un caballo bastante peculiar…Coppola adquirió el macabro resto de caballo en una fábrica de comida para perros, para después convencer al actor John Marley de que utilizaría una cabeza de atrezo. El gesto de horror de Marley cuando vio un auténtico pedazo de cadáver equino a los pies de su cama quedó fenomenal en la pantalla.

¿Tuestas, o fríes?…Pese al perfeccionismo de Coppola, se le escaparon algunos gazapos en el guión. Por ejemplo, cuando el viejo Clemenza (Richard Castellano) explica a Michael Corleone cómo preparar los espaguetis perfectos, el guión indicaba: “tuesta un ajo picado”. Mario Puzo tachó inmediatamente el verbo de la frase, reemplazándola por “fríe un ajo picado”. Su explicación: “Ningún mafioso que se respete usaría la palabra ‘tostar”.

Demasiadas escenas…Por más que el montador William Reynolds se quejase de sus secuencias largas y sus montajes paralelos (“¡Esto es un jodido rompecabezas!”, llegó a decir), uno de los aciertos de El Padrino fue la concisión empleada por Coppola: de las casi cuatro horas rodadas, sólo tres llegaron a las pantallas. Las escenas inéditas pudieron verse en 1977, cuando el director montó las dos primeras películas para la serie de TV La saga de El Padrino: entre ellas, figuraban una discusión entre Don Vito y Michael, y un final alternativo.

De inicios y finales alternativos…El épico final pudo ser diferente, se quería terminar como Puzo acaba el libro, con Kay Corleone, esposa de Michael, rezando en una iglesia. Pero el director decidió terminar brutalmente con la misma, Kay, descubriendo que su marido es un mafioso y que siempre le ha mentido. El comienzo del filme también tenía otra opción, se pensó en empezar con la boda de Connie y Carlo, pero el plano cerrado de la cara de Bonasera emitiendo las palabras “Creo en América”, fue más impactante para emprender la saga.

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La muerte de Bonnie y Clyde…La muerte de Sonny Corleone estuvo inspirada en la masacre de tiros del final de Bonnie & Clyde. Ésta costó 100 mil dólares de un presupuesto de más de 6 millones. La intención de Coppola era llenar de sangre y hoyos de bala la escena.

Un estreno tumultuoso…Según cuenta el periodista Peter Biskind, la premiere de El Padrino fue un fenómeno que nadie se esperaba. Las primeras reacciones de la crítica, que anunciaba una obra maestra, atrajeron a muchísimos espectadores pese a que aquel día nevaba en Nueva York y a que el filme se estrenaba fuera de la temporada de Oscar. Eso sí: pese a todos los esfuerzos de Robert Evans, Brando (considerado como la gran atracción de la noche) logró escabullirse de la premiere en el último.

El fin de los cines de barrio…En el año de su estreno, El Padrino amasó en los cines la friolera de 1062,9 millones de euros ajustados, convirtiéndose automáticamente en una de las películas más taquilleras de la historia. ¿Cómo se logró semejante taquillazo? Sencillo: en lugar de las formas tradicionales de distribución, basadas en el sistema de reestrenos, Paramount optó por una campaña muchísimo más agresiva. A cambio de un anticipo de 316.000 euros ajustados, cualquier cadena de cines podía proyectar la película, lo cual consiguió que esta llegara a 366 salas de EE UU en su primer fin de semana. Durante abril de 1973, los réditos de la película ascendieron a 3 millones de euros diarios: todo un triunfo para la compañía, pero también el comienzo del declive de las salas pequeñas y los cines de barrio.

8a6c1b37fb5e400e6b7d1a5040154805Las naranjas asesinas…La presencia de naranjas en las tres películas de ‘El Padrino’ indica que una muerte o una llamada cercana va a suceder pronto. El senador es acusado de asesinato después de jugar con las naranjas en la casa de Corleone, y Johnny Ola lleva una naranja en la oficina de Michael antes del atentado contra la vida de Michael. Fanucci come una naranja justo antes de ser abatido a tiros y Michael está comiendo una naranja (se ve como una manzana, pero es una naranja), durante un complot para matar a Roth. Además, Marlon Brando como Vito se mete la piel de naranja en la boca antes de su muerte.

Nino Rota se queda sin Oscar…Tan pegadiza como atmosférica, la BSO de El Padrino es tan icónica como las imágenes de la película. Pero su autor, Nino Rota, se quedó sin nominación al Oscar por haber reutilizado parte de su música para la película italiana Fortunella (1956). Nominada a cinco estatuillas, la película se llevó tres: Mejor Guión Adaptado, Mejor Actor (para Brando, que no acudió a recogerlo) y Mejor Película. En los Globos de Oro, por su parte, cosechó las categorías de Mejor Película Dramática, Mejor Guión Dramático, Mejor Director, Mejor Guión Adaptado… Y Mejor Banda Sonora.

20El juego y la salsa del Padrino…Tan enorme fue la popularidad de El Padrino, que en 1972 apareció un juego de mesa basado en la película. Pero eso no era todo, porque Robert Evans quería lanzar al mercado salsas italianas con el rostro de Marlon Brando como gimmick promocional. En 2006, por su parte, apareció un videojuego con las voces de James Caan, Robert Duvall, Abe Vigoda (Tessio) y un Marlon Brando ya muy enfermo. Pacino, que había vendido sus derechos de imagen para el juego de El precio del poder, pasó del tema y Coppola se ciscó en Paramount por haber tomado la iniciativa sin contar con él.

Extra: El efecto Padrino…Los sociólogos de EE UU hablan de “el efecto El Padrino” para señalar el impacto de la película en la cultura italoamericana. Un impacto que, huelga decirlo, alcanzó sobre todo a la propia Mafia: los capos que habían tratado de sabotear la película observaban con agrado cómo sus soldati más jóvenes recuperaban viejas tradiciones, como llamarles de ‘Don’ y besarles la mano, mientras que el vocabulario de los ‘chicos listos’ se enriquecía con expresiones como “¡Bada Bing!” (la onomatopeya de un tiro a bocajarro), “el especial Moe Greene” (matar a alguien de un disparo en el ojo) y otras más que seguramente habrás oído utilizar en Los Soprano.

Extra: Kubrick, el fan no. 1 de El Padrino…Para que Stanley Kubrick elogiase un filme ajeno, casi que tenía que llover fuego del cielo. Así que imaginemos el pasmo del guionista Michael Herr (Apocalypse Now, La chaqueta metálica) cuando el genio del Bronx le reconoció, a finales de los 80, que consideraba El Padrino la mejor película de la historia de Hollywood, o como mínimo la que tenía el mejor reparto. Según Stanley Kubrick, El Padrino y su secuela (El Padrino II) , son las mejores producciones de todos los tiempos. Por otra parte, Coppola diría que 2001. Una Odisea en el Espacio, era una película superior a su saga.

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Editor: Les Janz Xoap

Bibiografía: Revista Cinemanía, Wikipedia, Moteros tranquilos y toros salvajes, El Comercio, 20 Minutos España, El Mundo España, La Voz en Off, Cultura Colectiva, Novena Distopia, Taringa, Cineol.

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