CINEFACTOS: CURIOSIDADES & ANÉCDOTAS DE LA VIDA Y OBRA DE LUIS BUÑUEL

Luis Buñuel, director que es considerado una de las grandes figuras de la historia del cine. Apodado con el sobrenombre del Alquimista del cine, dirigió en países como Francia, España, Estados Unidos y México, caracterizado por trabajar con escaso presupuesto y pocos medios materiales; empero, esto no fue obstáculo para crear unos 30 filmes, denominados como “arte con basura”. El siguiente listado es un compendio de detalles extraordinarios que posiblemente no conocías del afamado cineasta.

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Vida Personal

Luis Buñuel nació en Calanda (provincia de Teruel) el 22 de febrero de 1900. Su padre, Leonardo Manuel Buñuel González, originario del mismo pueblo, donde tenía un negocio de ferretería y armas, había conseguido una pequeña fortuna en Cuba y en 1898, al estallar la guerra hispano-estadounidense, liquidó sus negocios y volvió a su pueblo natal, donde se casó el 10 de abril de 1899 con María Portolés Cerezuela, de diecisiete años, veintiocho más joven que él, con la que tuvo siete hijos: Luis (1900), María (1901), Alicia (1902), Concepción (1904), Leonardo (1907, pediatra y radiólogo), Margarita (1912) y Alfonso (1915), este último arquitecto y diseñador con inquietudes artísticas que destacó como autor de collages surrealistas.

bunuel-1Lo que se sabe sobre las primeras películas que vio procede de las declaraciones del propio Buñuel, y son imprecisas y contradictorias. En 1975 dijo a Pérez Turrent y José de la Colina que había visto de niño «cine parlante y en colores, en la sala Coine, de Zaragoza», aludiendo al cinema parlante que Ignacio Coyne Lapetra regentó entre 1905 y 1909; recordaba una película donde «se veía un cerdo, con faja de comisario de policía y sombrero de copa, cantando una canción. Era un dibujo animado con colores muy malos que salían de las figuras, y el sonido venía de un gramófono», pero también a los mismos autores les comunicó que en la primera película que vio había un asesinato cruento. Por otro lado, en sus memorias, tituladas Mi último suspiro, afirmaba que en 1908 asistió por primera vez al cine Farrucini, que remite a la barraca de feria Nuevo Metensmograf Cinematógrafo Farrusini del feriante barcelonés Enric Farrús, quien se estableció en Zaragoza en 1908 al calor de la Exposición Hispano-Francesa de ese año que conmemoraba el centenario de los Sitios de Zaragoza. Recordaba, asimismo, haber visto en esa época muchas películas cómicas de André Deed, que en España era conocido como Toribio, y el Viaje a la luna de Georges Méliès.

8d56617fc9409cc1d37e31a6dd9f4747En Calanda daba funciones con un teatrillo de personajes de cartón que sus padres habían comprado en París y espectáculos de sombras chinescas con una linterna mágica. Acudía regularmente al teatro y a la ópera, pues los Buñuel tenían, como familia acomodada que era, palco en abono en el Principal, uno de los cuatro que entonces había en la capital aragonesa. Su niñera le llevaba también al teatro Circo que ofrecía comedias, dramas de detectives, melodramas, farsas, sainetes y zarzuelas; posiblemente allí contemplaría una opereta basada en Los hijos del capitán Grant, que Buñuel tenía como uno de sus mejores recuerdos, por la espectacularidad de su escenografía.

Su propósito, inducido por su padre, era estudiar Ingeniería Agrónoma. En esta época se interesó por el naturismo y llevó una alimentación y vestimenta espartanas, gustando de lavarse con agua helada. Tomó parte en las actividades del cine-club de la Residencia y trabó amistad, entre otros, con Salvador Dalí, Federico García Lorca, Rafael Alberti, Pepín Bello y Juan Ramón Jiménez. También participó en las tertulias ultraístas y, todos los sábados desde 1918 hasta 1924, en las del Café Pombo, dirigidas por Ramón Gómez de la Serna.

Sobre Chaplin al que conoció en Estados Unidos comentaba que “un hombre que no estaba muy seguro de si mismo”. Según Buñuel, como componía la música de sus películas durmiendo, se hizo instalar al lado de la cama un aparato registrador complicadísimo. Se despertaba a medias, tarareaba unas notas y volvía a dormirse.

figueroabunuelwebVolviendo a Europa en barco y en una fiesta con ocasión del cumpleaños del capitán, una orquesta interpretó el himno norteamericano. Todo el mundo se levantó salvo Buñuel. Cuando sonó después la Marsellesa ostensiblemente puso los pies encima de la mesa. Un joven se le acercó y le dijo que su actitud era abominable. Buñuel contestó “nada me parece tan abominable como los himnos nacionales”. Sus amigos surrealistas en París posteriormente escucharon la anécdota complacidos.

Su relación con Garcia Lorca empezó de un modo algo especial. A raíz de su película “Un chien andalou” Lorca creyó o fingió creer que la película era sobre él y comentó: “Buñuel ha hecho una peliculita que se llama Un chien andalou y el perro (chien) soy yo”. Afortunadamente se reconciliaron y trabaron una gran amistad. Buñuel además de descartar totalmente su homosexualidad hablaba de él como persona como “una obra maestra” “tenía pasión, alegría, juventud era como una llama”.

Las peculiaridades de Buñuel

Se dice que acudía a los estrenos de sus películas con piedras en los bolsillos, para tirárselas a los espectadores si no les gustaba.

comp2_thumbEn 1925 decidió dedicarse al cine y viajó a París, donde trabajó como asistente y ayudante de dirección en tres filmes.

Mantuvo una cercana amistad con el escritor Federico García Lorca, quien escribió el guión cinematográfico titulado Viaje a la luna, el cual nunca se llegó a rodar.

Le gustaba disfrazarse de cura y dejarse ver en bares de mala muerte para contemplar la reacción de la gente.

Antes de dedicarse al mundo del cine estudió Biología e Historia, al igual que Filosofía y Letras.

tristana-photo-de-tournage-cat11_01Al cineasta le gustaba lanzar cubos de agua desde su balcón sobre los desconocidos que pasaban por la calle.

En 1944, la Warner Brothers lo contrató como director de doblaje en Hollywood, y un año más tarde se trasladó a México.

Buñuel no buscaba premios haciendo películas y en una ocasión comentó: “Nada me disgustaría más moralmente que recibir un Oscar. No lo tendría en mi casa”.

En 1932, se alejó de la estética surrealista y ese mismo año dirigió el documental “Las Hurdes/tierra sin pan”.

Su incursión en el mundo de las letras dejó frutos en forma de cuentos e historias breves, las cuales están recopiladas un libro.

En una ocasión se hizo pasar por guía del Museo del Prado y ofreció una visita guiada a todo un grupo de turistas, inventándose sobre la marcha toda clase de disparate sobre los cuadros de los que hablaba.

Buñuel, turista gastronómico

Luis Buñuel visitó muchos países a lo largo de su vida, pero tres lo marcaron: España, Francia (París) y México. En cada uno se adaptó a la cultura gastronómica y tenía sus restaurantes preferidos.

En España visitaba la Taberna de Jacobo, el cocinero de aquel lugar abrió su propio negocio y lo nombró Viridiana, en tributo a la cinta del español.

A sus veintitantos años, cuando el director decidió mudarse a París, conoció a los artistas de la corriente surrealista, con quiénes acudía al Café Cyrano. El pequeño local, que se ubicaba a lado de Moulin Rouge, era el punto de reunión del grupo que encabezaba André Bretón. Buñuel nunca faltaba y siempre iba acompañado de su gran amigo Salvador Dalí.

En una carta que escribió la hermana de Buñuel puede leerse que la comida favorita de ambos era el cochinillo asado, el lechón asado, como lo conocemos aquí en México.

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Buñuel y el Distrito Federal

Los últimos 31 años de vida los pasó en el Distrito Federal, dónde creció, maduró y desarrolló su talento cinematográfico. Se entregó a la contemplación y el disfrute de la urbe capitalina para encontrar historias, locaciones naturales y personajes para sus cintas.

En 1981 Gabriel García Márquez le contó a Luis Buñuel que una ocasión esperó durante media hora un taxi en las calles del Centro Histórico y cuando estaba a punto de desistir se acercó uno que a primera vista parecía vacío y con la bandera levantada, pero ya más cerca vio a una persona junto al chofer, la unidad se paró junto al escritor y este se dio cuenta que estaba libre. Abordó el auto de alquiler y le platicó de la ilusión óptica y el chofer contestó: “sucede todo el tiempo, casi todos ven al pasajero fantasma en el asiento de al lado”. Tras escuchar el relató Buñuel dijo: “es un buen principio para una película”.

8a3931457d7b18788a07b33c7ed8b142La genialidad de Buñuel le dio distintos rostros al bosque de Chapultepec, en 1952 lo utilizó como locación de la cinta Robinson Crusoe y en 1955 filmó secuencias de Ensayo de un crimen: la vida criminal de Archibaldo Cruz en el mismo espacio verde.

Ernesto Alonso buscó a su maestro, el chilango Rodolfo Usigli, para comprarle los derechos de la novela Ensayo de un crimen para que la filmara Luis Buñuel, quien se había interesado por la obsesión y la vocación frustrada del asesino en la novela. Juntos Usigli y Buñuel trabajaron en la adaptación cinematográfica y en la elaboración del guión, pero sólo lo hicieron 15 días porque Usigli no aceptaba el menor variación del texto. La cinta quedó bajo el título Ensayo de un crimen: la vida criminal de Archibaldo Cruz. El cineasta hizo los cambios por sus pantalones e hizo una adaptación surrealista y tuvo la puntada de no poner en los créditos “inspirada en la obra de…” para no apegarse al texto y evitar una demanda.

Ante el miedo de heredar “el olvido” como su madre -que en los últimos 10 años perdió gradualmente la memoria-, Luis Buñuel decidió escribir su autobiografía Mi último suspiro. A los 70 años el cineasta comenzó a olvidar donde dejaba las llaves, el encendedor o una melodía. Decía: “hay que haber empezado a perder la memoria, aunque sea retazos, para darse cuenta de que esta memoria es lo que constituye nuestra vida”. El libro fue escrito mientras intercalaba estancias en la Ciudad de México y España.

r_bunuel_01Jean-Claude Carrière, quien apoyó a Luis Buñuel en la escritura de su libro “Mi último suspiro”, fue inseparable del cineaste durante 20 años. Recordó que el cineasta le dijo que había encontrado en México lo que él llamaba un surrealismo natural, una manera de vivir.

El Distrito Federal lleno siempre de contraste sirvió para filmar los dos polos de las clases sociales en las cintas de Luis Buñuel, quien supo captar la pobreza de los barrios Atlampa, Tacubaya y Roma para rodar Los Olvidados y la opulencia económica en la película El Ángel exterminador, en una lujosa casa en las calles de Homero y de Pedro Calderón de la Barca en Polanco.

Tras filmar El objeto oscuro del deseo en 1977, Luis Buñuel se sentía aburrido por la falta de oficio, enfermo, con la sensación de sentirse abandonado por sus amigos y pensando en la muerte con más frecuencia e intensidad en su casa de la colonia Tlacoquemécatl del Valle, al sur del Distrito Federal, así como en sus residencias en Francia y España. Murió en la Ciudad de México en julio de 1983.

Un Perro Andaluz

El guión, basado en los sueños de Salvador Dalí y Luis Buñuel, fue escrito en seis días. Los surrealistas trabajaron con las primeras imágenes que les venían a la mente. Buñuel le compartió a Dalí un sueño sobre la luna llena dividida por una nube, como una hoja de afeitar cortando un ojo, Dalí contestó: “Yo he soñado que no dejaban de brotar hormigas de mi mano”

El primer título del filme fue “El marista de la ballesta” pero al final Buñuel decidió llamarlo “Un perro andaluz” (Un chien andalou, en francés) pues fue realizado en los estudios Billancourt de París, en 1929.

El cortometraje dura 16 minutos, es mudo, y en blanco y negro. Sin embargo, en 1960, se añadió una banda sonora, supervisada por Luis Buñuel, que incluyó piezas de Richard Wagner y dos tangos argentinos.

“Un perro andaluz” fue censurada en varios cines por la primera secuencia: el corte de un globo ocular femenino. El ojo no era humano, fue el de una vaca y el hombre de la navaja era Luis Buñuel. Dalí también aparece en la cinta, como uno de los sacerdotes arrastrados con el piano.

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Los Olvidados

A 60 años de la filmación de “Los Olvidados”, se descubrió que el tráiler estaba conformado de varias tomas que no fueron incluidas en la edición final del filme.

La película fue atacada despiadadamente en México, pero en cuanto ésta cosechó éxito en Europa, entonces los insultos cesaron y hasta se estrenó en una buena sala de la capital, donde permaneció en cartel durante dos meses.

La película se estrenó en muy malas condiciones en México y los pocos espectadores que acudieron a verla, cuenta Luis Buñuel, parecían salidos de un entierro.

olvidados_112977Buñuel recibió la modesta cifra de dos mil dólares por dirigir y escribir la película, sin recibir como bonificación alguna sobre el porcentaje de ganancias que ésta generara.

Se filmó en los entonces llanos de la colonia Doctores, en la Guerrero y el Puente de Nonoalco.

Una maquillista le renunció a Buñuel cuando se rodó la escena en la que Estela Inda le niega de comer a su hijo debido a que se molestó por la situación.

Para el papel de Pedro, el crítico y escritor José de la Colina hizo casting.

Buñuel decía que el cuerpo de Roberto Cobo le hacía parecer como una serpiente y eso era un símbolo de tentación.

El escritor Pedro de Urdemalas ayudó a Buñuel a introducir expresiones mexicanas en la película, no obstante se negó a poner su nombre en los títulos de crédito. Mucha gente del equipo, a pesar de trabajar seriamente, expresó abiertamente su hostilidad hacia la película durante su rodaje por resultarles demasiado cruda.

bunuelExiste un final alternativo al que se ve en la película que se rodó a petición del productor, Oscar Dancigers. Según Dancigers el final con la muerte de Pedro le resultaba demasiado duro y para prevenir futuras represalias por parte de la censura, pidió otro más ligero. Buñuel rodó un final en el que Pedro vuelve a la Escuela granja y por lo tanto sigue vivo.

La película fue contemplada y elegida por el Programa Memoria del Mundo de la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) como Patrimonio Cultural de la Humanidad. Fue gracias al trabajo realizado por la Filmoteca de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la Cineteca Nacional y Fundación Televisa (dueños del negativo original de la película) que nuestro país propuso Los olvidados en 2004 para que el Programa Memoria del Mundo de la UNESCO ayudara a conservar el negativo de esta cinta que contó con la fotografía de Gabriel Figueroa.

 

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Editor: Les Janz Xoap

Fuente: Chilango, Wikipedia, Mi último suspiro, Nabuco-Donsor, 20Minutos, CINEol, Excelsior, Sexenio.

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