FILM LESSONS: LOS 8 CONSEJOS DE CINE DE EMIR KUSTURICA PARA LOS JÓVENES CINEASTAS

Es posible que a Emir Kustica, el hombre, no se le reconozca de inmediato, pero, sin duda, a sus películas sí.Si no han visto nunca una, traten de imaginar algo entre un circo gitano con tres pistas y un número de magia surrealista. Es posible que no puedan y esto es lo que hace tan original a este director nacido en Yugoslavia, quien a pesar de ser  un realizador polémico por sus puntos de vista pro-yugoslavos durante las Guerras Balcánicas y por sus críticas al modelo estadounidense y europeo, continua siendo hasta la fecha uno de los cineastas más interesantes y propositvos de la década de los 80’s y 90’s. Razón por la cual a continuación hemos recopilado algunos de sus mejores consejos para estudiantes de cine, los cuales estamos seguros a más de uno le van a ayudar durante su camino por el séptimo arte.

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  1. La mejor forma de aprender cine es ver cine: Tengo la sensación de que es imposible dar a nadie indicaciones sobre la manera de hacer una película. Sin embargo creo que sí es posible proyectar determinados filmes y analizarlos, con ejemplos precisos de escenas o planos, para mostrar cómo utiliza su talento cada cineasta para hacer una película. Al estudiar películas de cada cineasta, incluso los cinco primeros minutos, ves que todos tienen un modo propio de construir su obra. Luego si aprendes a distinguir y comparar todos estos enfoques de los cineastas, al final serás capaz de definir el tuyo propio.
  2. Aprende hacer un autor: La primera lección, y la más importante, para un futuro cineasta es aprender a convertirse en autor, aprender a imponer su propia visión sobre la película. Los jóvenes cineastas suelen tener muchas ideas, pero muy poca experiencia, y sus ideas no tardan en hacerse añicos al toparse con los requerimientos de la realidad. Para evitarlo, tienes que ser capas de entender quién eres, de dónde vienes y cómo puede traducirse toda es experiencia en lenguaje cinematográfico.
  3. Conoce y aprende de la historia del cine: Cada período de la historia del cine enseña una lección distinta a la persona que lo estudia. Yo siempre empezaba pasando a mis alumnos “L’ Atalante” (1934), de Jean Vigo, porque tengo la impresión de que representa el mejor equilibrio posible entre sonido e imagen. Ahora, cuando veo las películas modernas, me sorprende al abuso que se hace de los dos elementos. Hay una exageración sistemática que, verdaderamente, no parece nada saludable. Después de “L’ Atalante”, solía proyectar “La Regla del Juego” (1939), de Jean Renoir, una película que, personalmente, consideró la gran obra maestra del cine en lo que a dirección se refiere. Para mí, esta película supone la cumbre de la elegancia en la narración, con un encuadre realizado con distancias focales que son ni demasiado largas, ni demasiado cortas siempre adaptado a la mirada humana, con una gran riqueza visual y una profundidad de campo. Los melodramas hollywoodienses de la década de 1930, dan sorprendentes lecciones que dan sobre la estructura, la sencillez y la eficacia narrativa. También estaba el cine ruso y su sentido casi matemático de la dirección; a continuación el cine italiano de posguerra. Por último, estaba el cine americano de las décadas de 1960 y 1970, un estilo cinematográfico vanguardista y absolutamente moderno que gente como Spielberg y Lucas llevaron a otro nivel en la década de los 1980.
  4. Insuflar vida a la imagen: Una de las lecciones importantes que aprendí, es hasta qué punto el cine se mantiene al margen del resto de artes en lo que a su vertiente de colaboración se refiere. Como director, descubrí que tenía a mi disposición toda una gama de elementos que podía juntar como una especie de mosaico hasta que la escena cobraba vida con una sola chispa. Trato de armonizar un amplio abanico de elementos en una gran variedad de niveles distintos, hasta que, finalmente, la imagen acaba transmitiendo la emoción necesaria. Detesto la idea de revelas las emociones de los personajes mediante el diálogo. Me parece que expresar las emociones por las palabras, en lugar de por las acciones, es una opción fácil por la que el cine opta cada vez más. Es una enfermedad. Por lo tanto, intento que mis actores hablen lo menos posible y, cuando tiene que hablar, me aseguro de ellos o la cámara se estén moviendo.
  5. La subjetividad como principio: El peor error que puede cometer un joven cineastas es creer que el cine es un arte objetivo. La única manera auténtica de ser cineasta no sólo es tener un punto de vista personal, sino imponerlo en la película a todos los niveles. ¿Tienes que escribir el guión para ser el verdadero auteur de la película? No lo creo. Al contrario, creo que tienes una mayor libertad si lo único que haces es rodar. El guión es simplemente, una base, unos cimientos donde me apoyo para construir la arquitectura del filme. Nunca me permito que el texto me limite; sigo abierto a nuevas ideas que aportan los actores o las circunstancias del rodaje y, sobre todo, me aseguro de que la película incluya todo tipo de elementos muy personales. En el nivel técnico, mi dirección es totalmente subjetiva. Cada director se enfrenta, forzosamente, a un dilema cuando se trata de situar la cámara. Hay que tomar una decisión artística basada o bien en una explicación lógica, o incluso moral o bien en puro instinto. En todo cas, no existe realmente una gramática cinematográfica. O, más bien, hay cientos de ellas, puesto que cada director inventa la suya propia.
  6. La cámara debe decirlo todo: Cuando preparo una escena, siempre empiezo situando la cámara porque creo que la dirección implica, ante todo, el control del espacio y lo que quieres ver dentro de ese espacio: es la base de todo cine. Los actores deben adaptarse al encuadre predeterminado y no a la inversa. La cámara ayuda al director en la dirección de los actores, en el sentido de que, si sabe cómo imponerla como el ojo de la escena, proporciona a los actores un punto de referencia que hace todo claro y sencillo. La cámara es la aliada del director, porque es la fuente de su poder; es el punto donde puede basar todas sus decisiones, por muy arbitrarias que sean.
  7. Aborda cada película como si fuera la primera: Un director sólo tiene un objetivo artístico cuando hace una película: que le estimule lo que filma. Para lograrlo, creo que tienes que abordar cada película como si fuera la primera. Trata de no ceder a la rutina y nunca dejes de explorar y evolucionar.

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Fuente: Lecciones de cine & 35Milímetros

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