FILMOTECA: 10 INCREÍBLES PLANO SECUENCIAS PARA APRENDER DE CINE

Un plano secuencia es, en el cine y la televisión, una técnica de planificación de rodaje que consiste en la realización de una toma sin cortes durante un tiempo bastante dilatado, pudiendo usar travellings y diferentes tamaños de planos y ángulos en el seguimiento de los personajes o en la exposición de un escenario.

A lo largo de la historia del cine se han logrado realizar increíbles plano secuencias, inclusive se han rodado filmes utilizando únicamente esta técnica. Pero para esta ocasión hemos decido recopilar una primera lista de los plano secuencia mejor logrados no sólo técnicamente sino que también funcionan de manera narrativa. En otras palabras, estos son 10 grandes plano secuencias que nos enseñan bastante sobre cómo se deben utilizar y realizar.

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 Para conocer y ver en acción estos plano secuencias los invitamos a que sigan los hipevínculos, los cuales los llevarán al vídeo relacionado con el filme.

10.- Magnolia (Dir. Paul Thomas Anderson, 1999)

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Nuestro décimo lugar no obedece a una minuciosa descripción de detalles, sino a su complejo trazo, ideado por uno de los cineastas contemporáneos con mayor experiencia en tomas largas, y aunque Boogie Nights es su ejemplo más famoso, hemos elegido el de Magnolia por ser el de mayor relevancia narrativa. No hay mejor forma de ilustrar el estrés al que es sometido un niño que presentándolo en un intempestuoso recorrido por un estudio de televisión plagado de pasillos y virajes que incluyen hasta un viaje por elevador donde el pequeño es dejado a su suerte por el anhelo de conseguir fama y aceptación.

9.- Principio y fin (Dir. Arturo Ripstein, 1993)

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Cuando se trata de plano secuencias, la producción mexicana no se queda atrás y como ejemplo tenemos este filme que cuenta con varias tomas largas, siendo la más relevante la final, cargada de un tono fatalista que retrata la decadencia de una familia de clase media que elige al hijo menor como su salvador. La música acompaña tribalmente los movimientos de cámara de un modo casi funeral, lo que se entiende si decimos que ambienta el suicidio de dos hermanos. Ripstein recibiría La Concha de Oro por Mejor Película del Festival de San Sebastián en el año 1992.

8.- Código desconocido (Dir. Michael Haneke, 2000)

 

08Lo más común en cine, es que un plano secuencia se desarrolle como un trazo cinematográfico muy preciso realizado sobre ruedas, rieles o Steady Cam, pero hay plano secuencias que no necesitan más que un emplazamiento. Y en este caso, Haneke lo muestra dejando correr la cámara de manera fija al interior de un vagón de metro. El encuadre no se altera mientras pasan los minutos. Son las acciones y los actores los que salen y entran de cuadro para llevarnos de la mano hasta llegar al evento culminante: Juliette Binoche acosada en una Francia violenta y racista.

7.- El sacrificio (Dir. Andrei Tarkovski, 1986)

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Como artista y como persona, Andrei Tarkovski se consideraba obsesionado de las implicaciones filosóficas y perceptibles del tiempo, por lo que no es raro ver toda clase de plano secuencias en su filmografía. Gustaba de teorizar sobre su oficio, y él mismo reconoció que con ese método buscaba el perfeccionamiento de la sensación del presente. Aquí una casa se incendia lentamente, y aunque sus consecuencias nos distraen del evento mismo, la continuidad sonora y el dramatismo de los personajes nos hacen permanecer en la acción sin verla.

6.- Damnation (Dir. Bela Tarr, 1988)

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El plano secuencia como recurso poético. La fotografía en blanco y negro y el exquisito movimiento al interior del bar Titanik están diseñados para sorprender visualmente y para tocar las fibras emotivas al ir viajando entre las mesas donde Ios solitarios y melancólicos clientes atienden hipnotizados una triste melodía que sirve de guía entre los rincones, hasta descubrir a nuestra protagonista como fuente del canto.

5.- Paths of glory (Dir. Stanley Kubrick, 1957)

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Quizá parezca corto, pero si se toma en cuenta que el plano secuencia es la toma más pura del tiempo presente, el trayecto que hace un oficial entre trincheras en una batalla de la Primera Guerra Mundial, animando a sus soldados en pleno estallido de bombas, debe estar en la lista. Las locaciones laberínticas son naturales para evitar los cortes, así que Kubrick nos lleva a viajar por una ruta específica para describir el espacio y su tensión, que tiene otro claro ejemplo en su posterior “The Shining”.

4.- Oldboy (Dir. Chan-Wook Park, 2003)

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Aunque no es demasiado extenso, el plano secuencia en cuestión entra por la fuerza visual y dramática de sus imágenes. Las espectaculares peleas del cine oriental son reinventadas en una sola toma sin corte alguno donde la cámara parece respirar al ritmo de nuestro héroe, por lo que no hay reparos en regresar a un punto del que ya habíamos partido para ver coherencia en una historia que implica enfrentar a mano limpia a un ejército de gángsters.

3.- The Player (Dir. Robert Altman, 1992)

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Este filme se gana su sitio por su larga secuencia inicial que sirve lo mismo para acompañar los créditos que para establecer su universo: un detallado recorrido por las entrañas de un típico estudio norteamericano de Hollywood desde la raíz del rodaje con todos sus pintorescos personajes entre los que están ejecutivos soberbios y desdeñosos de soñadores que tratan de vender sus propios proyectos en tomas abiertas y cerradas.

2.- Children of Men (Dir. Alfonso Cuarón, 2006)

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Un plano secuencia que exige la adecuación de maquinaria específica para ser ejecutado, merece el segundo lugar. Cuarón y Lubezki ofrecen magia una vez más con una toma cercana a los cuatro minutos en la que el espectador vive la experiencia de la emboscada a Clive Owen y su protegida desde el centro de la acción en un vehículo cerrado que permite toda clase de movimientos interiores en 360 grados y entradas y salidas imposibles logradas con un sistema rotatorio montado en el toldo que nunca antes había sido pensado para el tiempo real.

1.- Touch of evil (Dir. Orson Welles, 1958)

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El primer lugar no puede ser otro que el más famoso plano secuencia de la historia. Enseña que las tomas largas son más que un alarde de estilo: son narrativas útiles. Orson Welles nos ahorra una introducción explicativa y una presentación de personajes rutinaria para darnos la trama desde el primer minuto en un atentado monumentalmente coreografiado guiado por grúa que no pierde tiempo en acompañar a Charlton Heston en su voraz resolución del caso.

Texto: Mario Alberto Flores Martínez

Editor: Jonás Axel

 

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